Abril, 2009

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..Introducción

     Todo conflicto tienen solución, si se abordan en profundidad las causas reales que lo originan. La forma correcta de abordar los conflictos no debe basarse únicamente en el intelecto, es decir, en el razonamiento, la fuerza de voluntad, los patrones de conducta a seguir..., hacerlo así tendrá necesariamente efectos limitados. Porque un problema, cualquiera que éste sea, tiene además de un componente racional o cognitivo, esto es, ideas, recuerdos, pensamientos, conceptos..., tiene también un componente emocional o afectivo, inseguridad, ansiedad, irritabilidad, miedo, tristeza, etc. Abordar ambos aspectos es imprescindible para alcanzar una verdadera solución del conflicto.

    Racionalizar, recordar los hechos, encontrar explicaciones, etc., favorece un cierto orden mental, que aunque beneficioso será insuficiente. La parte emocional suele quedar atenuada, reprimida, se pospone y el conflicto no se soluciona. Tampoco se debe confundir la expresión o liberación de la energía de la emoción con la emoción misma. La liberación de energía emocional producen un cierto alivio, pasajero, pero la propia emoción y su origen quedan sin comprender y, por tanto, resurgirán inevitablemente, de un modo u otro.

      Así como el dolor físico nos indica que en el organismo hay algo que anda mal, algo cuyo causa debemos descubrir y solucionar, el sufrimiento, sea éste el que sea (ansiedad, irritabilidad, angustia, depresión, miedo, soledad, etc.), nos pone sobre aviso de que algo hay que entender y resolver en nuestra psique o conciencia, y debemos, de igual manera, alcanzar el origen de ese sufrimiento para llegar a una solución verdadera.  

    Las diferentes modalidades de terapia y cursos que ofrecemos, van encaminados a resolver los conflictos en el sentido descrito anteriormente, abordando las causas del sufrimiento tanto en sus aspectos emocionales como racionales, y alcanzar así una compresión y resolución verdadera, y duradera, de los conflictos.